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Publicado en Tratamientos

Tratamiento para la diabetes en el embarazo

Aproximadamente una de cada 100 mujeres en edad fértil padece diabetes antes de quedarse embarazada, lo que supone una preocupación extra para ellas cuando se plantean el tener niños. ¿Se puede seguir tomando insulina durante la gestación? ¿Puede causar algún daño al bebé?

Diabetes en el embarazo

Antes de quedarse embarazada, una mujer diabética debe acudir al ginecólogo para consultar con él su caso y ver qué precauciones debe tomar, cuál será el tratamiento a seguir, posibles riesgos y síntomas ante los que hay que estar atento, etc.

Aunque la diabetes conlleva algunos riesgos durante la gestación (parto prematuro, cesárea…), es posible tener bebés sanos y sin complicaciones si se siguen al pie de la letra las recomendaciones del médico.

Antes de la concepción

- Debes evaluar tu peso, ya que el sobrepeso (asociado a muchos casos de diabetes) es peligroso para el embarazo.

- Si tomas fármacos orales, el médico te los cambiará por insulina inyectada, ya que ésta no traspasa la placenta ni puede afectar al feto, mientras que los medicamentos tomados por vía oral, sí.

- El médico te realizará un análisis mensual de sangre durante varios meses para medir la hemoglobina glicada y así determinar el mejor momento para buscar la fecundación.

- Al igual que otras mujeres sin enfermedades previas, debes tomar al menos en los 3 meses previos a la concepción un suplemento multivitamínico que incluya ácido fólico, hierro, yodo, etc.

Durante la gestación

- Tu endocrino será quien te diga la cantidad de insulina que debes tomar durante el embarazo, aunque lo normal es que debas aumentar la dosis durante el segundo y tercer trimestre de embarazo. Los valores normales son de entre 80 y 100 mg% en ayunas y postprandial entre 120 y 140 mg%. Este equilibrio permite un desarrollo normal del embarazo.

- La insulina se puede seguir inyectando en el abdomen ya que la incisión es muy superficial y la absorción en esa zona es muy buena.

- Para asegurarte de que los valores son los recomendados, debes controlarte el nivel de azúcar en casa varias veces por día (al menos, unas 6 diarias). Actualmente existen unos pequeños aparatos que permiten medir la glucemia en sangre en cualquier sitio. Es necesaria una medición previa a cada comida y otra postprandial, al menos una vez al día, que se irá cambiando durante la semana para evaluar distintos momentos del día.

- El médico también te mandará hacer de vez en cuando análisis de orina para controlar la concentración de cetonas, ácidos que se producen cuando la embarazada no consume suficientes calorías y el organismo quema grasas en lugar de azúcar para obtener la energía que necesita. La presencia elevada de estos ácidos indica la posibilidad de padecer cetoacidosis, una enfermedad mortal para el feto si no se trata a tiempo.

- La dieta debe ser, como para cualquier embarazada, sana y equilibrada, rica en nutrientes y evitando las calorías vacías.

- El ejercicio moderado también está recomendado, siempre que no produzca hipoglucemias.

- Si el embarazo transcurre con normalidad y se controla perfectamente la diabetes durante todos estos meses, el parto puede ser vaginal, sin necesidad de cesáreas.

- Las diabéticas también pueden dar de mamar a sus bebés, aunque deberán seguir con una dieta especial y ajustando sus dosis de insulina según lo recomendado por el médico. Los fármacos orales siguen prohibidos durante la lactancia.