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“Sentirse pobre”, agrava los problemas de salud

sentirse pobre chLos nuevos estudios sugieren que el estrés de ser pobre tiene una peligrosa influencia en la salud, no es un simple fenómeno estadístico; cuando se comparan los estados socioeconómicos altos y bajos (ingresos, ocupación, educación y condiciones de la vivienda), el riesgo de algunas enfermedades es 10 veces mayor. Las personas de estrato socioeconómico bajo tienen dramáticamente más riesgo de enfermar y más corta expectativa de vida que las personas de estrato socioeconómico alto. Las explicaciones convencionales de no tener el mismo acceso al cuidado de la salud o de baja calidad y una mayor incidencia de estilos de vida peligrosos como el hábito de fumar y la obesidad, no explican las discrepancias.

El estrés psicosocial asociado con la pobreza puede incrementar los riesgos de muchas enfermedades. El estrés crónico inducido por vivir como pobre, cercano a la violencia, por ejemplo, puede acrecentar la susceptibilidad a enfermedades cardiovasculares, depresión y diabetes. Algunos investigadores enfatizan que el sentirse pobre, potencia un mayor estrés. El riesgo de enfermedades asociadas con el estrés se aumenta si al individuo le falta soporte social, no tiene salida para sus frustraciones y siente que su situación puede agravarse. El cuerpo humano responde al estrés agudo con alteraciones físicas. Se moviliza el sistema circulatorio, nervioso e inmune mientras el sistema digestivo y reproductivo se suprime. Si el estrés es crónico, la continua repetición de esta respuesta puede causar más daño, como alteración de la memoria, aumento del riesgo de depresión, deterioro de la respuesta inmune; alza de la presión sanguínea y alto riesgo de enfermedad cardiovascular, altos niveles de hormonas y pobre recuperación del estrés agudo, alto riesgo de infertilidad y abortos.

El «sentirse» pobre afecta la salud y predice un patrón de función cardiovascular, función metabólica, incidencia de obesidad y nivel de hormonas de estrés. La inequidad en los ingresos parece exacerbar el estrés de la pobreza. Cuando las diferencias entre ricos y pobres crecen, el soporte típicamente está menos disponible y las frustraciones de la pobreza se intensifican.

El capital social, se refiere al nivel de confianza y eficacia de una comunidad, es decir, las personas confían en los otros y ayudan a los otros, que tantas organizaciones de personas existen. Un bajo capital social predice una mala salud, deficiencias de auto-cuidado de la salud y altas tasas de mortalidad. Hay una fuerte asociación entre inequidad en los ingresos, pobre salud y capital social. Un alto grado de inequidad en los ingresos lleva a un bajo nivel de confianza y de apoyo, lo que extiende el estrés y los peligros para la salud.

 

Fuente: Armando Cortés, M.D. Profesor Titular y Jefe del Departamento de Patología, Escuela de Medicina, Facultad de Salud, Universidad del Valle, Cali, Colombia.

http://www.bioline.org.br/request?rc06048

 

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