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Posted in Nutrición

Manifiesto por la Salud Alimentaria

Los casos de diabetes, hipertensión y enfermedades cardiacas, entre otras, se desencadenan principalmente por el consumo excesivo de alimentos altos en grasa y sodio y no hacer la actividad física suficiente para poder deshacerse del exceso de calorías. Pero en el país también se ve la otra cara de la moneda, con las anemias que sufren niños e incluso adultos por la falta de alimentos.

Ante este panorama se unen organizaciones sociales y profesionistas de la salud para redactar un manifiesto dirigido al gobierno y hacer un tanto de presión para que se establezca una política integral que ayude a solucionar estos problemas de alimentación.

El Manifiesto es el siguiente:

Las asociaciones civiles, organizaciones sociales y profesionistas que suscribimos este manifiesto nos agrupamos en la Alianza por la Salud Alimentaria para demandar al Poder Ejecutivo y Legislativo el desarrollo e implementación urgente de una política integral de combate a la epidemia de obesidad, que afecta a la mayor parte de la población, y a la desnutrición, que impacta a un alto porcentaje de las familias más pobres, especialmente rurales e indígenas.

Con el fin de garantizar la viabilidad sanitaria y financiera de la población mexicana y el país, demandamos:

  1. Hacer obligatoria la provisión gratuita de agua potable purificada en escuelas y en espacios públicos y comerciales, como una obligación irrenunciable del gobierno federal y de los gobiernos estatales y municipales.
  2. Garantizar que al interior de los planteles educativos existan únicamente opciones saludables de alimentación, estructuradas en menús y no como alimentos industrializados individuales. La alimentación en el ámbito escolar debe basarse en la comida familiar y en los comedores escolares, ambos estructurados y supervisados de acuerdo con normas técnicas que aseguren su buena calidad nutricional e higiénica. Es necesario promover la rápida y progresiva sustitución de las tiendas escolares por comedores y espacios escolares para la buena alimentación.
  3. Proteger a la infancia de la publicidad que promueve los malos hábitos alimentarios, como lo establece el artículo 17 inciso e) de la Convención sobre los Derechos del Niño: “Lo Estados Partes promoverán la elaboración de directrices apropiadas para proteger al niño contra toda información y material perjudicial para su bienestar…”. En este marco, prohibir la publicidad y promoción de alimentos y bebidas dirigidas a la infancia por todos los medios, como la televisión, internet, teléfonos celulares y espacios dedicados a la infancia, como son escuelas y centros de diversión. Exceptuando únicamente la promoción de los alimentos nutricionalmente recomendables.
  4. Establecer un etiquetado obligatorio para todos los productos alimenticios y bebidas que hayan sido procesados, indicando de manera sencilla y clara si contienen altas, medias o bajas cantidades de azúcar, grasas totales, grasas trans, grasas saturadas y sodio. Las etiquetas deben advertir el riesgo que significa el consumo habitual de productos con altos contenidos de estos ingredientes, así como informar si contienen organismos genéticamente modificados o sus derivados.
  5. Impulsar una campaña nacional de orientación alimentaria, masiva y permanente, que establezca claramente la distinción entre los alimentos recomendables para una alimentación saludable e informe sobre qué tipo de alimentos y bebidas no son recomendables.
  6. Incluir la fijación de impuestos a los refrescos y los alimentos chatarra para destinar estos recursos a la introducción de agua potable en bebederos de todo el país, de manera especial en las escuelas y las comunidades más pobres, así como para enfrentar los costos asociados al tratamiento de los padecimientos derivados del sobrepeso y la obesidad.
  7. Garantizar la seguridad y la soberanía alimentaria, priorizando el fomento productivo en las pequeñas y medianas unidades de producción rural y asegurando la producción sustentable y diversificada de alimentos suficientes y de calidad, así como su disponibilidad para el conjunto de la población nacional.  Es indispensable, además, que la alimentación de las y los mexicanos sea congruente con sus tradiciones culturales, lo que implica detener el deterioro de los entornos naturales y prestigiar alimentos como la enorme variedad de los maíces mexicanos, el frijol, los quelites, las frutas nativas, entre otros, que han demostrado su calidad nutricional por milenios y que  deben ser especialmente protegidos por ser plantas originarias de México.
  8. Exigir al Estado el cumplimiento del convenio del Código Internacional de Comercialización de Sucedáneos de la Leche Materna de la OMS/UNICEF firmado por el gobierno mexicano e impulsar las recomendaciones de la lactancia materna que los mismo organismos promueven, estableciendo: “lactancia materna exclusiva durante los primero s seis meses a libre demanda, introducción de los alimentos complementarios y continuar con la lactancia materna”.

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