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Posted in Destacados, Nutrición

¿Etiquetas nutrimentales? Para qué nos sirven

etiquetas chCon educación y entrenamiento adecuado, los consumidores pueden realizar elecciones de compra mucho más saludables a partir de la información nutricional incluida en las etiquetas de los diferentes alimentos. Por lo tanto, esta estrategia es útil para lograr un cambio en la conducta alimentaria de las personas hacia opciones más saludables.

Un equipo de investigadores de la Universidad de Guadalajara reunió a un total de 18 estudiantes, ocho hombres y diez mujeres entre 18 y 24 años, a los cuales dividió en seis grupos: dos de hombres (uno experimental y otro control), dos de mujeres (experimental y control), y dos mixtos (experimental y control), estos últimos integrados por dos mujeres y un hombre cada uno.

El propósito del estudio era evaluar el efecto de la información nutrimental sobre los hábitos de consumo alimentario según género y capacidad para discriminar entre diversas variedades de alimentos. Ninguno de los participantes fue informado de este objetivo, a fin de evitar cualquier predisposición.

El experimento constó de tres fases: en la primera, se les solicitó que respondieran a un cuestionario para identificar sus hábitos alimentarios, la calidad de su alimentación y sus conocimientos acerca de las tablas de información nutrimental. También se les ofreció un refrigerio que constaba de barras de cereal sabores manzana, fresa y piña, cada una con su respectiva información nutrimental, distinta para cada barra, impresa en el empaque, y se les invitó a que consumieran todas las que quisieran.

En la fase dos sólo intervinieron los grupos experimentales, y consistió en una capacitación de dos horas sobre la lectura de etiquetas nutrimentales, su función y organización, a fin de que los participantes aprendieran a leerlas e interpretarlas. Durante la fase tres, en la que intervinieron todos los grupos, se les aplicó un segundo cuestionario, semejante al primero, y de nuevo se les ofreció el mismo refrigerio de la fase uno.

Tras verificar los resultados, los expertos constataron que el consumo de barras fue diferente para cada grupo según género y aptitud para interpretar las tablas de información nutrimental. En primer lugar, los grupos control –aquéllos que no recibieron capacitación sobre la información nutrimental- aumentaron su consumo general de barras entre la fase I y la fase 2. En cambio, los grupos experimentales –que sí aprendieron a leer las etiquetas del empaque- presentaron respuestas más diversas: el de hombres disminuyó su consumo de barras entre una fase y otra, el de mujeres aumentó y el mixto mantuvo idéntico su consumo entre ambas.

Quizá el punto más interesante de la investigación radique en las razones por las que cada grupo explicó la diferencia en sus consumos. Los grupos control adujeron que habían comido más porque querían probar otros sabores y por antojo. En cambio, la mayoría de los miembros de los grupos experimentales sí expresaron un cambio en su elección de sabores y de cantidad debido a la información contenida en la etiqueta nutrimental de las barras.

Como escriben los autores del estudio, “los sujetos experimentales reportaron que regularon el consumo de alimentos de acuerdo a sus características nutrimentales a diferencia de los grupos control, quienes señalaron que lo que determinó su conducta fue la curiosidad de probar otros sabores o antojo.”

Existen otras investigaciones que, como ésta, demuestran la utilidad de las etiquetas e información nutrimental en los envases de los productos. En el 2007, los científicos Klaus Gronert y Josephine Willis realizaron un extenso análisis de los hábitos de compra en diversos países europeos donde, por cierto, la inclusión de información nutrimental en los empaques no es obligatoria. No obstante, los investigadores demostraron que los europeos revisan en promedio 35 segundos dichas etiquetas antes de decidir la compra del alimento en cuestión. Esto significa que un elevado porcentaje de la población las toma en cuenta al momento de elegir sus productos.

Los expertos coinciden en que la conducta alimentaria de las personas no sólo depende de una necesidad fisiológica sino de múltiples factores, entre los que se incluyen las circunstancias económicas, sociales y culturales, así como las preferencias individuales por ciertos tipos de platillos y determinadas condiciones ambientales, como sería la alta o baja disponibilidad de comida, las influencias publicitarias o la educación alimenticia, entre otras.

“Para que una persona prefiera un alimento sobre otro debe poseer cierto grado de conocimiento sobre el mismo”, anota el doctor Pedro López, catedrático de la Universidad de Los Andes, Venezuela, y autor de Percepción del valor nutricional y preferencias de alimentos en escolares. “Dicha información se adquiere gracias a la experiencia propia del consumidor o al acceso a determinada información nutrimental.”

Con el objeto de promover una selección saludable de alimentos entre la población, la Organización Mundial de la Salud (OMS) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) crearon el Codex Alimentarius, comisión que se encarga de la elaboración de medidas que regulan la información nutrimental de los alimentos.

Gracias a ello, hoy por hoy los consumidores pueden conocer las características, cantidad y calidad de los ingredientes y nutrimentos que se consumirán al elegir determinado alimento. A partir de esta iniciativa, muchos países han diseñado su propia normatividad interna en cuanto al etiquetado y la información nutrimental, entre ellos México.

Idealmente, esta clase de información llevaría al desarrollo de actitudes y hábitos alimenticios favorables, aunque existe muy poca evidencia que confirme la verdadera eficacia de estas medidas. ¿El comprador las toma en cuenta?, ¿realmente sirven para que éste realice mejores elecciones de compra en términos de salud?

 

Fuentes:

Antonio López-Espinoza, et.al. Efectos de las tablas de información nutrimental sobre el comportamiento alimentario en estudiantes universitarios. Centro de Investigaciones en Comportamiento Alimentario y Nutrición, Universidad de Guadalajara, Revista Mexicana de Investigación en Psicología, vol. 4, pp. 155-166, www.revistamexicanadeinvestigacionenpsicologia.com

Pedro López, et.al., Percepción del valor nutricional y preferencias de alimentos en escolares de quinto grado. Mérida, Venezuela. MedULA, Revista de Facultad de Medicina, Universidad de Los Andes, 10, 4-10.

Klaus Gronert, Josephine Willis, A review of European research on consumer response to nutrition, information on food labels. Journal Public Health, 15, 385-399. http://www.fuldkorn.dk/files/partnere/Materialer/Artikel%20om%20m%C3%A6rkning%202007.pdf

 

 

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