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Posted in Destacados, Nutrición

El café y las enfermedades cardiovasculares

background-2485_640El café es una de las bebidas de mayor consumo en el mundo y su relación con la salud había sido muy controvertida. No obstante, la investigación científica ha movido positivamente la posición del café por el efecto de su muy compleja fitoquímica, es decir, por su compleja mezcla de sustancias bioactivas con propiedades antioxidantes como la cafeína, el ácido cafeico, los ácidos clorogénicos, el cafestol, el kaweol y por la presencia de otros compuestos químicos como la niacina (vitamina B3) y su precursor la trigonelina. También se sabe que el café es rico en Magnesio y Potasio (Gómez-Ruiz y col., 2007) y que los efectos positivos del café no son atribuibles solamente a la cafeína.

El beneficio de consumir café está relacionado con la prevención del riesgo de padecer enfermedades crónicas, entre las que se encuentran las cardiovasculares (ECV) que se constituyen  como principal causa de muerte en el mundo (OMS, 2013). De acuerdo con datos de la Organización Mundial de la Salud, se estima que en el año 2030 morirán alrededor de 23.3 millones de personas por esta causa, sobresaliendo las cardiopatías y el accidente vascular cerebral (AVC). Muchas de las ECV podrían prevenirse con estilos de vida saludables donde se incluya la actividad física, y como factores de riesgo se han identificado: dietas inadecuadas, obesidad, sedentarismo, hipertensión, hipercolesterolemia y la diabetes.

¿Qué dice la ciencia al respecto del papel del café en la prevención de las ECV?

Se han elaborado estudios de cohorte que consisten en el seguimiento de una o más cohortes (grupos) de individuos sanos que presentan diferentes grados de exposición a un factor de riesgo, en quienes se determina la aparición o no de la enfermedad  (Epi-Centro, 2007). La finalidad de este tipo de estudios es valorar y cuantificar la posible relación existente entre el factor (por ejemplo consumo de café) y la enfermedad (por ejemplo la ECV) y se considera como evidencia científica fuerte. Así, en Japón se realizó un estudio de cohorte durante 13 años, con un seguimiento de 1 066 718 personas de entre 40 a 69 años, que examinó si existía alguna asociación entre el consumo de café y la incidencia de ECV y AVC. Los resultados señalan que el consumo de café puede reducir el riesgo de infarto cerebral al mejorar los niveles de glucosa en sangre, ya que la presencia de valores elevados de este azúcar, es un factor de riesgo para el infarto cerebral. También se encontró que el consumo de café más de 3 veces por semana contribuye a reducir el riesgo de ACV, ECV y de enfermedad coronaria. (Kokubo y col., 2013).

Otros estudios, como el de cohorte con 83 076 mujeres durante 24 años en los Estados Unidos, también encontró una asociación inversa entre el consumo de café y el riesgo de AVC, pero no hubo asociación para los individuos que, aunque bebían café, fumaban o padecían de obesidad. Es decir, al menos para el tabaquismo, el café no puede contrarrestar los efectos negativos que éste produce en el organismo. Un mayor consumo de café descafeinado también fue asociado con un menor riesgo de ACV, lo que fortalece la hipótesis de que los componentes del café, diferentes de la cafeína, también actúan en la disminución del riesgo de ACV. Estas sustancias, entre las que se encuentran el ácido clorogénico, el ácido ferúlico y el ácido p-cumárico entre otras, tienen efectos benéficos en el metabolismo de la glucosa, en la inflamación y en la disfunción endotelial que se considera una de las primeras manifestaciones de la enfermedad cardiovascular y la arteriosclerosis (López-García y col., 2009).

Un estudio de meta-análisis que incluyó cinco investigaciones prospectivas de consumo de café y falla cardiaca de poblaciones de Suecia y Finlandia, en el periodo comprendido entre 2001 y 2011, que incluyeron 140 220 participantes divididos en grupos de individuos sanos e individuos con historial de infarto al miocardio, encontró que el consumo de 4 tazas de café al día tenían una fuerte asociación inversa con las fallas cardiacas (Mostofsky y col., 2012).

Otros estudios de meta-análisis reportan no encontrar evidencia de mayor riesgo de enfermedad coronaria cardiaca con consumos altos de café (más de 4 tazas de café al día). No obstante hay otros estudios con resultados controversiales (Rebello y van Dam, 2013), pero una de las investigaciones prospectivas más largas que involucraron 402 260 adultos norteamericanos, encontró que las mujeres  que  bebían  2 a 3 tazas  de café  al día  tuvieron  15%  menos riesgo en

 

mortalidad por causas cardiacas que las que no tomaban café. En el caso de los hombres, la disminución del riesgo fue de 14% (Freedman y col., 2012).

Cada vez hay una mayor evidencia científica apoyando los efectos benéficos que el café puede aportar a la salud, generando un nuevo concepto del café como una bebida recomendable, no obstante, estos efectos se verán limitados si no se tiene un estilo de vida saludable.

Por: Doctora Ruth Pedroza

Ingeniería de Alimentos

Universidad Iberoamericana

Información proporcionada por NESCAFÉ

 

Referencias

Gómez-Ruiz JA, Leake DS, Ames JM. 2007. In vitro antioxidant activity of coffee compounds and their metabolites. Journal of Agricultural and Food Chemistry, 55:6962-6969.

Epi-Centro. 2007. Epidemiología analítica. http://escuela.med.puc.cl/recursos/recepidem/epiAnal3.htm  consultado el 3 de septiembre, 2014.

Freedman ND, Park Y, Abnet CC, Hollenbeck AR, Sinha R. 2012. Association of coffee drinking with total and cause-specific mortality. New England Journal of Medicine 366: 1891-1904.

Kokubo Y, Iso H, Saito I, Yamagishi K, Yatsuya H, Ishihara J, Inoue M, Tsugane S. 2013. The impact of Green tea and coffee consumption on the reduced risk of stroke incidence in japanese population: The Japan Public Health Center-Based Study Cohort. Stroke 44: 1369-1374.

Lopez-Garcia E, Rodriguez-Artalejo F, Rexrode KM, Logroscino G, Hu FB, van Dam RM. 2009. Coffee consumption and risk of stroke in women. Circulation 119: 1116-1123.

Mostofsky E, Rice M, Levitan E, Mittleman M. 2012. Habitual coffee consumption and risk of hearth failure: a dose-response meta-analysis. Circ Heart Failure 5(4): 401-405.

OMS. 2013 http://www.who.int/mediacentre/factsheets/fs317/es/ consultado el 1 de septiembre, 2014.

Rebello SA, van Dam RM. 2013. Coffee consumption and cardiovascular health: getting to the hearth of the matter. Current Cardiology Reports 15: 403.

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