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Posted in Destacados, Nutrición

El aceite de oliva y la salud

aceite de oliva chEl aceite de oliva se ha  producido y consumido en la cuenca Mediterránea desde hace milenios. Hasta hace unos treinta años no era muy conocido en el resto del mundo; sin embargo hoy en día el aceite de oliva es uno de los aceites comestibles más apreciados tanto por sus valores nutrimentales como por sus altas cualidades gastronómicas. Esto se debe en parte a que cada vez se ha ido reconociendo más el valor de la dieta mediterránea para la salud debido a que en este grupo de países y regiones la incidencia de enfermedades crónico degenerativas o no trasmisibles, las más comunes en nuestro país, es mucho más baja que en otras zonas del mundo, y la población en general mantiene pesos corporales más saludables y mejores perfiles bioquímicos y clínicos que indican un mayor bienestar fisiológico.

La dieta mediterránea tiene diferentes componentes, pero el aceite de oliva es sin duda uno muy importante y común a toda la región.

El aceite de oliva ha demostrado brindar diversos beneficios a la salud, que se describirán posteriormente, debido a su elevada concentración de fitoquímicos antioxidantes y vitamina E además de su altísimo aporte en ácido oleico, un ácido graso mono insaturado de cadena larga y relacionado con el bienestar cardiovascular por su capacidad “limpiadora de arterias,” es decir, por su capacidad de producir dentro del organismo lipoproteínas de alta densidad, conocidas también como colesterol bueno o HDL, que se encargan de desprender grasas de las paredes interiores de las arterias y reducir dicho riesgo.

Además de los beneficios a la salud, el extraordinario aroma y sabor del aceite de oliva así como su alta estabilidad y versatilidad de usos han merecido el reconocimiento de los profesionales de la cocina y de los consumidores en todo el mundo.

En primer lugar, la evidencia científica nos muestra que el aceite de oliva, por su ácidos grasos omega 9 y consumido de manera habitual, contribuye a disminuir los niveles de colesterol total, colesterol LDL o malo y triglicéridos. Al mismo tiempo, su ingestión no altera y puede incluso elevar los niveles de colesterol HDL, que recordemos desempeña un papel protector de la salud cardiovascular y ayuda a prevenir la agregación de ateroma, una capa de grasas sobre las paredes de las arterias, misma que se estimula con la producción de colesterol LDL normalmente asociado a las dietas altas en grasas de origen animal o saturadas.

El efecto beneficioso del consumo de aceite de oliva con respecto a las enfermedades cardiovasculares ha sido demostrado en la prevención primaria, donde se reduce el riesgo de desarrollar la enfermedad, y en la prevención secundaria, donde se evita la recurrencia después de un primer evento coronario.

Por otro lado, el aceite de oliva es un alimento rico en antioxidantes naturales. Éstos contribuyen a la salud cardiovascular previniendo la oxidación del colesterol, pero sus efectos benéficos van más allá. En el aceite de oliva destacan como antioxidantes la vitamina E, los carotenoides (pigmentos amarillos) y compuestos fenólicos, cuya actividad antioxidante se ha demostrado recientemente in vitro, en tejido, y en vivo, en personas, revelando ventajas adicionales en la prevención de ciertas enfermedades y también del envejecimiento prematuro.

El contenido fenólico del aceite de oliva varía de acuerdo a las condiciones climáticas de la zona de producción, cuándo se cosechan las aceitunas y el grado de madurez que tienen al momento del cultivo. Los fenoles contenidos en el aceite de oliva tienen diversas acciones benéficas entre las que destacan la inhibición de la agregación plaquetaria y como anti-inflamatorio, además de que estimulan la formación de ácido nítrico, que es un potente vasodilatador y ejerce un fuerte efecto anti-bacteriano.

Los estudios epidemiológicos sugieren también que el aceite de oliva ejerce un efecto protector contra ciertos tipos de cáncer, incluyendo los de mama, próstata, endometrio y tracto digestivo. Por ejemplo, un número de estudios de investigación han documentado que el aceite de oliva reduce el riesgo de padecer cáncer de mama. Al consumir una dieta saludable rica en aceite de oliva como principal fuente de grasa, se puede disminuir considerablemente la incidencia de cáncer. La razón es que las mutaciones de las células asociadas con las primeras etapas del cáncer, se deben, en parte, a la oxidación del mismo material genético, lo que los compuestos antioxidantes de la oliva ayudan a prevenir.

También se ha informado que una dieta rica en aceite de oliva se asocia con un riesgo reducido de cáncer de intestino. El efecto protector del aceite de oliva parece ser vigente, independientemente de la cantidad de frutas y verduras que se consuman en la dieta. Este efecto beneficioso podría estar relacionado con el ácido oleico, el ácido graso omega 9, mono insaturado, predominante en el aceite de oliva. Se ha observado que este ácido graso disminuye la producción de prostaglandinas derivadas del ácido araquidónico, que a su vez juega un papel importante en la producción y desarrollo de los tumores. Sin embargo, no se excluye que otros constituyentes del aceite de oliva, tales como antioxidantes, flavonoides y polifenoles también pueden tener una influencia positiva.

Por otro lado, se ha visto que el aceite de oliva puede tener efectos benéficos en la presión arterial. Recordemos que la hipertensión aqueja a más de 40 millones de mexicanos y constituye un verdadero problema de salud pública. Y aunque no se ha establecido claramente cuáles son los elementos de la dieta mediterránea responsables de sus efectos en la reducción de la presión arterial, sí se ha demostrado que la adición de aceite de oliva a una dieta que no se modifique de alguna otra manera, tiene un efecto de disminución clara en la presión arterial.

Con respecto al manejo de la diabetes, se ha mostrado también que una dieta rica en aceite de oliva no sólo es una buena alternativa en el tratamiento de esta enfermedad sino que también puede ayudar a prevenir o a retrasar la aparición de la enfermedad ya que una dieta rica en aceite de oliva, baja en grasas saturadas, moderadamente rica en hidratos de carbono y fibra soluble de frutas, verduras, legumbres y granos es el enfoque más efectivo para los diabéticos. Además de reducir el colesterol malo, logra incrementar el colesterol bueno y ayuda a mantener más constantes los niveles de glucosa en sangre y los de insulina. Estos beneficios han sido documentados tanto en la diabetes infantil como en la que se presenta entre la población adulta.

Adicionalmente se ha visto que las dietas ricas en aceite de oliva conducen a un mejor mantenimiento de pesos corporales más saludables. Esto tiene que ver con el valor de saciedad de este tipo de grasas.

En cuanto a la respuesta inmune, se ha documentado que la ingestión de aceite de oliva ayuda a reforzar el sistema inmunológico frente a los ataques externos de microorganismos, bacterias o virus. La investigación reciente ha concluido que los ácidos grasos en la composición del aceite de oliva son aliados importantes en la reducción de los parámetros inmunológicos, tales como la proliferación de linfocitos. Estos ácidos grasos, los omega 9, parecen desempeñar un papel importante en varias funciones inmunes. Están involucrados en la regulación de procesos inflamatorios y pueden ser eficaces en el tratamiento de algunas enfermedades autoinmunes y en la regulación del sistema inmune en general, incluido el manejo de la artritis reumatoide.

Finalmente, la evidencia muestra que las dietas ricas en aceite de oliva, por su contenido de ácidos grasos insaturados combinados con antioxidantes poderosos, pueden ayudar a  prevenir la pérdida de memoria en las personas mayores sanas, con  menor posibilidad de sufrir  deterioro cognitivo relacionado con la edad.

Así, el consumo o habitual de aceite de oliva significa numerosos beneficios tanto a la salud como en la prevención de diversos tipos de enfermedades crónicas y degenerativas. Además enaltece nuestros platillos brindándoles sabor, brillo y aceptabilidad. Por eso la recomendación es usar más aceite de oliva en todo tipo de preparaciones, no sólo en ensaladas, así podremos disfrutarlo todos los días y beneficiarnos de sus efectos positivos a la salud y al paladar, valiosos para todos los integrantes de la familia.

Fuente: Aceite de oliva de España

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