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Posted in Consiéntete, Destacados

Dios, ¿sigues ahí? ahora en teatro.

alfredito ch¿Es posible reír cuando se carga con el peso de tener una enfermedad y estar hospitalizado? Más aún, ¿un niño que es diagnosticado de esta manera puede seguir jugando, aún le quedan ganas de divertirse? ¿aún puede ser feliz?

Seguramente de manera automática responderíamos a estas interrogantes con un rotundo y contundente ¡NO!

Sin embargo, la realidad y la naturaleza que siempre han sido  más sabias que los prejuicios, demuestran lo contrario.

A partir de esa premisa, la siempre inquieta y talentosa Susana Alexander, se lanzó a la nada fácil tarea de escribir, dirigir y protagonizar una obra de teatro que aborda este tema de manera inteligente, emotiva, conmovedora y, por si fuera poco, divertida.

Se trata de Dios, ¿sigues ahí?, en la que el pequeño Alfredito enfrenta una enfermedad terminal que lo lleva a una serie de preguntas propias de la edad: ¿cuando uno muere se encuentra con los seres queridos que ya se fueron? ¿las almas reencarnan? ¿hay un Dios distinto para los católicos, los musulmanes, los judíos, los budistas? ¿qué pasa con nuestro cuerpo cuando ya no estamos en él? ¿de verdad existen el cielo y el infierno?

Para responderlas, Susana ha creado (e interpreta) a un personaje que con sencillez y simpleza, sin teorías ni cargas ideológicas, religiosas o morales habla con ese niño que, pese a todo, aún tiene deseos de jugar… de ser  niño.

Lejos de cualquier tinte religioso, en Dios, ¿sigues ahí?, a través de las reflexiones simples y directas, y quizá por ello más valiosas, de una afanadora del hospital, se trata de descubrir qué sucede después de que dejamos este mundo. Quizá nuestra existencia ahora sólo sea el tránsito a la verdadera vida, ¡quién sabe!

Dios, ¿sigues ahí? es un espectáculo muy conmovedor, que toca fibras muy intensas y que nos hace reflexionar acerca de nuestra vida, y nos lleva a preguntarnos a qué tenemos más miedo ¿a morir o a vivir?

De manera muy inteligentes, Susana Alexander  aleja la puesta en escena del terrible melodrama que se supone debía ser, y lo logra no sólo con un texto ágil y divertido, sino también con un singular montaje en el que el pequeño Alfredito es encarnado por una marioneta, brillantemente manejada por Pilar Flores del Valle.

Al ser un muñeco y no un niño real, el público asimila con mucha más facilidad la situación,  la puede pensar y meditar, sin caer en una angustia terrible, pero sin perder toda la fuerza emotiva que una historia así genera y provoca en el espectador.

Sin pretender caer en lo didáctico, la obra también intenta sensibilizar a los trabajadores del sector salud en la atención de los pacientes, especialmente los niños.

Dios, ¿sigues ahí? se presenta todos los sábados  a las 18 y 19:30 horas, y lo domingos a las 18 horas, en el teatro de la Comedia Wilberto Cantón, de la SOGEM, que se  ubica en la calle de José María Velasco 59, casi esquina con Barranca del muerto, en la colonia San José Insurgentes.

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