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Posted in Cuida tu diabetes

Diabetes gestacional

Es un trastorno metabólico que se produce en algunas mujeres durante la gestación a causa de los cambios hormonales que se producen en estos meses. Con una dieta adecuada, no reviste gravedad ni para la mamá ni para el bebé.

En torno a las 26 semanas de embarazo se realiza a todas las gestantes una prueba de glucosa para comprobar si su resistencia a la glucosa es normal y sus niveles de azúcar en sangre también. Esta prueba se realiza porque, en muchas embarazadas, los cambios hormonales afectan al funcionamiento de su páncreas, que deja de producir insulina de manera normal, con lo que los niveles de glucosa en sangre se disparan.

El aumento de azúcar en sangre durante la gestación puede llegar a ser peligroso si no se trata correctamente ya que ese exceso puede pasar al bebé, dando lugar a un niño de un tamaño mayor de lo normal, que puede dificultar el parto (siendo necesario en muchos casos practicar una cesárea). Asimismo, este azúcar atraviesa la placenta y llega al bebé, que necesita fabricar insulina extra, con lo que aumentarán sus posibilidades de ser obeso o padecer diabetes de mayor.

Aparte de la prueba de resistencia a la glucosa, rara vez existen síntomas que avisan de una posible diabetes gestacional, aunque puede que la mujer note excesiva fatiga y sed.

Dieta para la diabetes gestacional

El único tratamiento posible para este trastorno metabólico es seguir una dieta especial hasta que se produzca el parto y hacer ejercicio con regularidad para quemar la glucosa. Una vez se dé a luz, la diabetes gestacional desaparece.

Esta dieta tiene que ser baja en hidratos de carbono, dulces y bebidas carbonatadas. Se llama la dieta de las 1.800 calorías porque no se pueden ingerir diariamente más de estas calorías repartidas entre todas las comidas.

Los alimentos que se deben suprimir totalmente son los hidratos de carbono de rápida absorción: azúcar, bombones, chocolate, bollería, gaseosa, helados, refrescos con gas, etc.

Sí se pueden tomar alimentos con hidratos de carbono de lenta absorción, como pan, galletas, arroz, patatas, legumbres, pasta…

La dieta debe ser variada y rica sobre todo en frutas, verduras, carnes blancas y pescados. Asimismo, se debe cocinar todo a la plancha, cocido o al horno, evitando de esta manera frituras y grasas.

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