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Posted in Cuida tu diabetes, Destacados

¿Cuáles son las mejores medidas contra la obesidad?

medidas chDe cara a la gravedad que implica el problema de la obesidad infantil en el mundo, muchos han sido los esfuerzos para contrarrestarla desde los más diversos puntos de vista –nutricional, económico, deportivo, de planeación urbana, educacional, etc. No obstante, la verdadera eficacia de tales medidas resulta poco clara. ¿Cuáles han sido los programas con mejores resultados para prevenir y disminuir el sobrepeso en los niños? Lo cierto es que la evidencia en este sentido es escasa, lo cual dificulta la implementación de políticas de beneficio comprobado que sean realmente útiles a largo plazo.

Uno de los esfuerzos para medir la eficiencia de dichas medidas corrió a cargo de Transtria, firma de consultoría sobre temas de salud con sede en St. Louis, Missouri. En este caso, el equipo de investigadores dedicó tres años, entre el 2008 y el 2011, a reunir y sintetizar información sobre diversas estrategias nutricionales y de actividad física encaminadas a disminuir los índices de obesidad infantil en Estados Unidos, así como a evaluar su efectividad. Así, se basaron en más de 2,000 publicaciones de instituciones como PubMed, Ovid, THOMAS, Lexis Nexis y diversas fuentes gubernamentales, entre otras.

Los investigadores se concentraron en las siguientes áreas básicas: actividad física en general, actividad física en las escuelas, nutrición y reducción del tiempo frente a una pantalla. Con base en la evidencia recabada y de acuerdo a las categorías mencionadas, llegaron a la conclusión de que las medidas más eficaces para combatir la obesidad y el sobrepeso se referían únicamente al incremento de la actividad física en los niños, pero ninguna relacionada con el tema de la nutrición.

En efecto, dentro de lo que calificó como ‘medidas con eficacia de primer nivel’, es decir, aquéllas que tuvieron un resultado positivo comprobable y significativo sobre la salud y los hábitos de los niños, el equipo encontró que las más útiles fueron las siguientes:

–          Diseño urbano: mejoras en la infraestructura que apoyaban la práctica de actividad física entre la población como parques, canchas públicas, instalaciones deportivas, espacios recreativos, etc.

–          Diseño de calles: mejoras en banquetas, ciclopistas, vías peatonales, así como incremento del equipamiento –bancas, barreras de tráfico, carriles exclusivos para bicicletas- todo encaminado a facilitar el ejercicio físico en espacios públicos.

–          Mayor accesibilidad a instalaciones deportivas y recreativas para la población en general, facilitando su proximidad a centros de trabajo o viviendas.

–          Mayor presencia de letreros en escuelas y comunidades motivando a la realización de alguna actividad física.

En otras palabras, los programas centrados en la nutrición no tuvieron, según este estudio, una eficacia tan comprobable ni un impacto tan claro como los encaminados a incrementar la actividad física, mismos que sí ejercieron una influencia importante sobre la población infantil. Aunque los autores reconocen diversas limitaciones a su investigación, sugieren que es fundamental llevar a cabo un análisis más profundo sobre tales políticas para, en sus palabras, “desarrollar los parámetros y planes de acción necesarios para contrarrestar la obesidad en niños de manera más eficiente.”

 

Fuente:

 

Laura Brennan, et.al. Which Environmental and Policy Interventions Prevent Childhood Obesity? Robert Wood Johnson Foundation, agosto 2013. http://www.rwjf.org/en/research-publications/find-rwjf-research/2013/08/which-environmental-and-policy-interventions-prevent-childhood-o.html

 

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