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Posted in Destacados, Nutrición

Cacahuate contra la inflamación sistémica

cacahuate diabetes chEn los últimos años se ha determinado que una de las consecuencias más graves del sobrepeso es la inflamación sistémica, de todo el cuerpo, por dentro y fuera, que la acumulación de tejido adiposo determina. Esta inflamación, sabemos hoy, está asociada con la mayoría de las enfermedades crónicas y no transmisibles o degenerativas que hoy padecemos y que se asocian con las principales causas de muerte en nuestro país, incluidas la diabetes, algunas formas de cáncer, la hipertensión arterial, las enfermedades cardiovasculares y enfermedades de las articulaciones. La buena noticia es que ciertos alimentos particulares como el cacahuate han demostrado efectos benéficos frente al proceso inflamatorio y hoy deben ser tomados en cuenta dentro de nuestras dietas para prevenir y controlar este dañino fenómeno que pone en riesgo el bienestar a mediano plazo.

La inflamación en el cuerpo es un mecanismo de reacción y defensa frente a condiciones adversas y hoy se piensa que puede estar en el centro de los factores de riesgo para la mayoría de las enfermedades crónicas. Ciertos factores inflamatorios en la sangre, como la proteína C reactiva (PCR), por ejemplo, han sido identificados como predictores de enfermedad cardiovascular. De igual manera, en otras enfermedades comunes como la artritis reumatoide y otras de las articulaciones también se elevan sustancias presentes en sangre que indican una reacción de inflamación. Al igual que nos inflamamos cuando nos intoxicamos por consumir un alimento en proceso de descomposición o cuando nos pica un animal venenoso, nuestro sistema se inflama frente a condiciones adversas a su bienestar, incluido el sobrepeso.

Afortunadamente, los alimentos que elegimos pueden tener un impacto en la inflamación sistémica. Los estudios de población (epidemiológicos) y pequeños estudios clínicos en humanos han llevado a la comprensión de que algunos factores dietéticos pueden desempeñar un papel en la reducción de la inflamación sistémica, por lo que hoy se consideran recomendables (Nettleton, 2006). Algunas grasas como las insaturadas y de cadena larga, los antioxidantes, la fibra dietética, la arginina y el magnesio son componentes que se ha demostrado pueden ayudar a nuestro cuerpo a regular la inflamación (Salas-Salvadó, 2007). Los alimentos con índice glicémico bajo y cargas pequeñas de carbohidratos, también han demostrado su valor por su capacidad para reducir la inflamación (Neuhouser ML).

La magnífica noticia es que existe un ingrediente que combina todas estas cualidades. Se trata del cacahuate y por supuesto también de sus derivados, incluida la crema de cacahuate. Estos alimentos son ricos en fibra dietética y proteínas de origen vegetal. Se trata también de alimentos de alta concentración de grasas insaturadas, de cadena larga, de las más saludables. Finalmente, son también alimentos ricos en magnesio; antioxidantes como el resveratrol y arginina, un aminoácido con capacidad relajante de las arterias; son bajos en carbohidratos; de bajo índice glicémico y no elevan las concentraciones de glucosa en sangre ni ocasionan liberación de insulina.

De hecho, se ha observado una relación interesante entre el consumo frecuente de cacahuates y la reducción de los factores de inflamación (Jiang, 2006).De allí se puede asumir que el consumo habitual de cacahuates en la dieta puede ayudarnos a prevenir las enfermedades cardiovasculares y otras que se han vinculado con la inflamación sistémica. Estos resultados eran de esperarse, conociendo la composición del cacahuate: los cacahuates contienen muchos de los componentes que se han identificado como capaces para afectar la inflamación y prevenirla. Esto puede explicar en parte el efecto benéfico de las dietas altas en cacahuate sobre el riesgo cardiovascular y sobre el riesgo de padecer infartos, aún en aquellos con antecedentes de este tipo de enfermedades.

Además, esta habilidad que afecta la inflamación en el cuerpo reduciéndola gracias a la ingestión de cacahuates puede explicar también los estudios que muestran un menor riesgo y probabilidad de padecer diabetes mellitus tipo II en quienes consumen una dieta alta en cacahuates, incluyéndolos de manera habitual.

En particular, las altas concentraciones de magnesio presentes en el cacahuate parecen tener un efecto benéfico con respecto a la inflamación sistémica y los factores de riesgo que desencadena. Dado que muchos estadounidenses, y presumiblemente también los mexicanos, consumen en sus dietas niveles de magnesio inferiores a la Ingesta Diaria Recomendada (RDA), una pequeña cantidad de cacahuates al día es una buena manera de aumentar la ingesta adecuada. Un estudio realizado en la Universidad de Purdue demostró que comer cacahuates cada día aumenta las concentraciones de magnesio en la sangre (Alpher, 2003), y como el magnesio es una agente desinflamatorio natural, una ingestión adecuada de este nutrimento es un camino de prevención de esta condición tan grave y tan frecuente en nuestros tiempos, sobre todo para quienes tienen sobrepeso, como el 70% de la población adulta de nuestro país.

En aquellas personas con ingestiones de magnesio por debajo de la RDA, un estudio mostró que es más probable que se eleven las proteínas reactivas PCR relacionadas directamente con la inflamación sistémica. Otro estudio que examinó a más de 11,000 mujeres que participaron en el Estudio de Salud de las Mujeres mostró que el consumo de niveles bajos de magnesio en la dieta se asoció con un mayor riesgo de inflamación (Song, 2005).

Así, los cacahuates se perfilan como alimento importante en el control de la inflamación por su elevada concentración de magnesio pero también por su aporte de arginina, resveratrol y otros antioxidantes y por la combinación de elevadas concentraciones de fibra dietética, bajo índice glicémico e importante aporte de grasas mono y poli insaturadas. Deliciosos cacahuates en el desayuno, la comida o la cena; como parte de preparaciones con fruta, ensaladas, sopas, salsas y postres; por su sabor, textura y capacidad de saciedad; y, ahora los sabemos, también por su capacidad de prevención de la inflamación sistémica y por lo tanto de prevención a mediano plazo de enfermedades crónicas no trasmisibles.

Por Lic. Cecilia García Schinkel, nutrióloga

Fuente: American Peanut Council

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