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Posted in Destacados, Tratamientos

Bebidas más pequeñas, ¿menor consumo?

bebidas chEn los esfuerzos por contrarrestar la epidemia de obesidad, muchos gobiernos han implementado diferentes medidas –educativas, políticas, urbanas y hasta comerciales- cuya eficacia no siempre ha sido la esperada. Así como abundan las investigaciones en relación con el sobrepeso, la obesidad, sus causas y consecuencias, así también empiezan a aparecer muchos estudios que analizan la verdadera utilidad de ciertas estrategias que se han puesto en práctica en diversos países y ciudades con el objeto de combatir este fenómeno. Un caso reciente fue el análisis de una decisión impuesta en la ciudad de Nueva York, la cual restringe la venta de bebidas azucaradas de más de  470 ml, con lo que se pretende disminuir su consumo entre el público en general. La idea es que, al limitar la disponibilidad de porciones más grandes, el comprador tenderá a ingerir menos cantidad de bebidas azucaradas.

Con base en esta hipótesis, un equipo de investigadores de la Universidad de California San Diego realizó un estudio encaminado a comprobar su eficacia real. Para ello, reunió a un total de 100 estudiantes universitarios, 24 hombres y 76 mujeres con una edad promedio de veinte años, para verificar si dicha limitación realmente surtía efecto y el consumo de tales bebidas efectivamente disminuía.

Los expertos crearon tres menús distintos, con diferentes porciones. El primero incluía tres tamaños de bebidas: 470ml., 950ml. y 700ml. El segundo, bebidas de 470 ml., un combo de dos bebidas de 235 ml. cada una y otro combo de dos bebidas de 470 ml. cada una. Finalmente, el tercero ofrecía bebidas de 470 ml. únicamente. Los universitarios debían elegir el menú que más les gustara, así como indicar la frecuencia con que lo comprarían.

Sorprendentemente, la mayoría de los candidatos eligió el segundo menú, que incluía porciones menores que el primero y mayores que el tercero. No obstante, esta elección no significó que consumieran menos volumen de bebidas azucaradas, al contrario. Aunque este menú se componía por diferentes combos y paquetes con tamaños de 470 ml. o menos, los universitarios terminaron por ingerir cantidades mayores de estas bebidas a que si hubieran escogido el primero o tercer menú. Por otra parte, los investigadores descubrieron que cuando el costo no variaba y que, independientemente de su tamaño y presentación, las bebidas mantenían un precio constante, los hábitos de la gente tampoco se modificaban.

Al final, los expertos determinaron que limitar el tamaño de las porciones no constituía una medida eficaz para que el público en general redujera su consumo de bebidas azucaradas. Más aún, comprobaron que dicha restricción puede llevar a un incremento en dicho consumo. En otras palabras, cuando no existe esta limitación, la persona tiende a comprar una sola bebida de 900 ml., es decir, una porción grande. Sin embargo, cuando se ofrecen cantidades más pequeñas por separado, de 470 ml. o menos, el comprador suele adquirir dos o más de ellas. De ahí que aumente el consumo total. En palabras de los investigadores, “nuestro estudio demuestra que cuando las porciones grandes se dividen en paquetes o combos de cantidades menores, la gente acostumbra comprar más de estas últimas.”

 

Fuente:

Wilson BM, Stolarz-Fantino S, Fantino E (2013) Regulating the Way to Obesity: Unintended Consequences of Limiting Sugary Drink Sizes. PLos ONE 8 (4): e61081. doi:10.1371/journal.pone.0061081. Publicado el 10 abril, 2013.

http://www.plosone.org/article/info:doi/10.1371/journal.pone.0061081

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