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Posted in Destacados, Nutrición

Alimentación saludable para la infancia y la adolescencia

alimentación saludable chEl niño y el adolescente se caracterizan por encontrarse permanentemente en crecimiento y desarrollo. Para alcanzar el máximo potencial de estas dos condiciones que les distinguen, habrán de estar entre otras cosas, en un buen estado de nutrición. La influencia que tiene la alimentación en el bienestar del individuo a lo largo de su vida, es determinante, por ello, resulta imprescindible que los profesionales de la salud y las familias, conozcan y desarrollen hábitos alimentarios saludables.

Una buena alimentación, incluye aquel proceso en el que el niño o el adolescente, recibe una alimentación cotidiana, que le aporta todos los nutrientes esenciales y la energía requerida para mantener su estado nutricional normal, promover su óptimo crecimiento y desarrollo, además de preservar su salud. Los nutrientes esenciales son: agua, proteínas, hidratos de carbono, lípidos, minerales y vitaminas.

Estar bien alimentado es uno de los factores más importantes para mantener un estado físico óptimo, prevenir enfermedades y establecer un recurso de desarrollo en todas las etapas de la vida de un individuo. Enfermedades como la obesidad, hipertensión arterial, enfermedad cardiovascular, anemia, cáncer y osteoporosis, entre muchas más, están incididas por las características de alimentación de una persona desde las etapas iniciales de su vida.

El niño a diferencia del adulto, se distingue por considerarse un individuo en crecimiento y desarrollo, proceso que tiene características muy particulares en cada una de las etapas que van desde el nacimiento hasta la adolescencia. Cada una de ellas demanda de un ajuste nutricional conforme a las condiciones biológicas del individuo. Así, por ejemplo, en la etapa de recién nacido, los requerimientos nutricionales de un prematuro de muy bajo peso, difieren completamente de aquel recién nacido en condiciones generales consideradas como normales. Situación que no difiere en etapas posteriores, debido a que cada una de estas tendrá un ritmo, una velocidad y un comportamiento propio.

En los recién nacidos, la lactancia materna sin duda alguna es la mayor responsabilidad que debe cumplirse como familia y profesionales de la salud y bienestar de un niño, es la promoción de la lactancia materna exclusiva, entendido este proceso como, la alimentación del recién nacido solo con leche materna hasta alcanzar los 6 meses de vida. La leche humana ofrece al niño el alimento ideal y completo durante este periodo sin necesidad de agregar ningún otro. A partir del medio año de vida, habrá de ser complementada con otros alimentos.

 

Después, los lineamientos a considerar para una adecuada alimentación en los primeros dos años de vida son:

  1. Iniciar la introducción de alimentos diferentes a la leche materna hasta el 6º mes de vida del lactante.
  2. Garantizar un adecuado aporte diario de agua.
  3. Incluir todos los nutrimentos necesarios para el óptimo crecimiento y desarrollo del niño.
  4. Preservar la lactancia materna de ser posible hasta que el niño alcance los dos años de edad.
  5. No incluir en la dieta del niño bebidas azucaradas naturales o artificiales, harinas refinadas (pastas, pan, galletas, etc.).
  6. Evitar nutrimentos de alto poder alergénico.
  7. Adecuar y respetar los horarios programados para alimentar al niño.
  8. Ofrecer la dieta en un contexto de afecto y con una diversidad que favorezca el consumo de los nutrimentos básicos, particularmente agua, frutas y verduras, cereales preferentemente integrales, leguminosas, carne magra, leche, huevo, pescado, vitaminas y minerales.

Por otra parte, los objetivos de la alimentación en el niño de edad preescolar y del escolar son  asegurar un crecimiento y desarrollo adecuados, promover hábitos alimentarios saludables que preserven su salud y eviten enfermedades nutricionales en el corto y largo plazo.

La dieta del escolar como de todas las etapas de la vida, debe de ser variada, equilibrada e individualizada. Las necesidades de energía  varían de un niño a otro, de acuerdo con su propio ritmo de crecimiento, actividad física y tamaño corporal. Estas necesidades energéticas son de aproximadamente de 2000 kcal por día (70 kcal/kg/día) (18 kcal/cm de estatura/día) en niños de 7-10 años de edad.

Los niños requieren cantidades adecuadas de una variedad de alimentos, estos incluyen frutas, verduras, granos y cereales enteros y enriquecidos, leche y otros productos lácteos, además de carne, pescado, pollo y otros productos proteínicos.

El agua es un nutriente indispensable y el escolar debe de tomar 1.5 litros a 2 litros al día. Esta recomendación pude variar de acuerdo a las características climáticas del lugar de residencia y el nivel de actividad del niño.  Otras bebidas como jugos naturales, jugos industrializados, refrescos, leches azucaradas y otras más, proveen de un alto contenido de azúcar, de tal forma que se convierten en una fuente de calorías que genera el riesgo de un balance energético positivo y con ello de obesidad. El uso de edulcorantes no calóricos como sucralosa, SPLENDA, ha demostrado su seguridad en todas las etapas de la vida, por lo que puede considerarse en caso de considerar el aporte de bebidas endulzadas y evitar el consumo de las bebidas de alto valor energético.

Sugerencias para fomentar en los niños el hábito de tomar desayuno:

  1. Estar convencidos del beneficio del desayuno y transmitírselo a los niños.
  2. Programar el desayuno con anticipación.
  3. Preservar el tiempo suficiente para preparar y consumir el desayuno.
  4. Procurar que el desayuno sea variado.
  5. Dejar la mesa puesta desde la noche anterior.
  6. Hacer desayunos sencillos.
  7. Adelantar alguna parte de la preparación.
  8. Acostar más temprano al niño.
  9. Despertar al niño un poco antes, para que dé tiempo de comer sin prisa.
  10. Desayunar sentado.
  11. Procurar que el niño desayune con la familia.

 

Sugerencias para obtener hábitos alimentarios saludables en la familia:

  1. Evitar la compra de harinas refinadas, alimentos de alto contenido de sodio y bebidas azucaradas.
  2. Promover el consumo de alimentos en familia.
  3. Utilizar recipientes (platos, vasos, cuchara) pequeños.
  4. Ofrecer agua simple para acompañar los alimentos.
  5. Evitar repetir porciones.
  6. Hacer agradable el ambiente de la comida, evitando tocar temas de preocupación o diferencias familiares.

 

Y finalmente, el comportamiento alimenticio y nutricional del adolescente se sujeta en mucho a los cambios biológicos, sociales y psicológicos propios de esta etapa de la vida y siempre deberá ser individualizado.  Los objetivos nutricionales del adolescente se enfocan al cálculo energético estimado con base a su estado de maduración, los cambios en la  composición corporal, también la velocidad de crecimiento y su gasto energético acorde al nivel de actividad física que desarrolle. Durante la adolescencia, el individuo obtiene el 45% de masa ósea, el 20% de la talla y el 50% del peso que tendrá como adulto, por lo que se necesita mayor cantidad de energía y nutrientes.

Los adolescentes se caracterizan por omitir comidas principalmente el desayuno, el cual es de gran importancia para mantener un peso adecuado, tener un mayor rendimiento físico e intelectual y mejora el estado nutricional, este debe de comprender el 25% de la ingesta calórica total, en el cual se recomienda incluir diferentes grupos de alimentos (cereales, frutas, lácteos).

Es importante que la familia esté atenta en fomentar una alimentación saludable desde casa, siguiendo estos pasos, se evitan enfermedades en los niños al tiempo que se contribuye a la disminución de la obesidad infantil y por lo tanto adulta.

Por Clínica de Obesidad del Instituto Nacional de Pediatría.

Arturo Perea Martínez, Ariadna Lara Campos, Gloria Elena López Navarrete, Miriam Padrón Martínez, Claudia Santamaría Arza.

Fuente: Splenda

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